La adaptación conlleva siempre ajuste e integración. Piense en una situación que sea nueva para usted. Piense en su primer día de trabajo, por ejemplo, en una nueva empresa, con nuevos objetivos y con nuevos compañeros de trabajo. Este desafío se puede equiparar de una cierta manera a la entrada o al cambio de escuela en la vida de los niños.

La adaptación puede venir acompañada de alegría, excitación, curiosidad y, al mismo tiempo, de alguna ansiedad, inseguridad, recelo y miedo. ¡Anticipar estas emociones podrá ayudar a su hijo/a en esta fase tan importante para la construcción de su personalidad! Por eso, ayúdelo a prepararse para esta nueva etapa.

Cuando su hijo/a entra en la escuela, este tiene esperándole un nuevo grupo de amigos y un mundo lleno de nuevas experiencias. Habrá un sinfín de cosas a descubrir, desde el espacio físico, a las relaciones sociales que compartirá con los profesores, educadores, auxiliares, compañeros y todos los que hacen parte de este nuevo mundo. Incentive las relaciones próximas con todos estos, pues eso le ayudara a sentirse más confiado y más envuelto en esta nueva etapa de su crecimiento.

Anticipe todas las vivencias, su día a día escolar, lo que va a hacer, lo que va a encontrar y todas sus posibles dudas. Revélelo con entusiasmo y confianza, pues sus sentimientos positivos pasaran a su hijo/a y el mismo se sentirá de la misma forma. No se olvide que, en esta edad usted es el modelo de su hijo/a, él le imita, sigue sus pasos y sus pensamientos. ¡El confía en usted!, ¡Demuestre que usted también confía en su elección!

Rápidamente percibimos que la adaptación a la escuela no es más que un proceso por parte del niño/a, pero también lo es por parte del adulto. La ansiedad y las inseguridades también acompañan el día a día de los padres, que se derivan de dejar a su hijo/a en una nueva escuela. La novedad es también para los progenitores. ¿Estará mi hijo/a bien?, ¿Estará echándome de menos?, ¿Se estará divirtiendo?, ¿Y si está llorando? Todas estas cuestiones son bastante frecuentes. No se preocupe.

TIEMPO CONJUNTO

Hasta los tres años, la adaptación puede ser más complicada, pues el niño/a aun no comprende, a la perfección, lo que es la escuela y cuál es su función. Con el paso del tiempo, este va asimilando toda la rutina de su día a día en la escuela, comenzara a conseguir anticipar acontecimientos y a prever situaciones. Este dominio le tranquilizara y le hará sentirse más confiado en el mundo que va conociendo cada vez mejor.

Intente escuchar a su hijo/a desde el primer día de escuela. Procure reservar siempre un tiempo para los dos, un tiempo conjunto, en el cual él sepa que estará allí para él, para oír y que nada más podrá interrumpiros. Esta complicidad ayuda a compartir posibles incertidumbres, inseguridades, recelos e inquietudes. En este momento de vuestro día, podrá percibir como el niño/a se siente frente a este nuevo desafío. Al mismo tiempo que lo calma frente a tales miedos, podrá transmitirle una mayor seguridad y explicarle que esta para crecer y aprender con nuevos amigos y con nuevos juegos. Evite mostrar que padece alguna ansiedad frente a los recelos de su hijo/a. Evite mostrar frente al niño/a que se siente posiblemente perturbado con algunas situaciones. No se olvide: ¡Pensamientos y sentimientos positivos en sí, generan pensamientos y sentimientos positivos en su hijo/a!

Recuerde que la escuela no solo es un lugar, es un proceso, es una experiencia de vida. Acompañe siempre a su hijo/a y haga de este trayecto una jornada conjunta.

CONSEJOS PARA FACILITAR LA ADAPTACION ESCOLAR

1-    Visite previamente la escuela con su hijo/a y explíquele que será su nueva escuela. Hágalo varias veces, si fuese posible, y prolongue cada vez más la visita.

2-    Permita que el niño/a lleve consigo un objeto de transición. Un objeto que pueda llevar de casa a la escuela y que sea reconfortante para él.

3-    Promueva el dialogo con el educador/profesor y comparta comportamientos que el niño/a tiene en casa  y que evidencian su sentimiento por la escuela, sea este positivo o negativo.

4-    Procure estar a la par del proyecto educativo que se desenvuelve con su hijo/a, de forma que continúe en casa con los aprendizajes que son realizados y promovidos en la escuela.

5-    Deléguele alguna responsabilidad en la rutina diaria de ir a la escuela. Recuérdele llevar su mochila, déjelo escoger su ropa el día de antes o pregúntele cual es el almuerzo que quiere llevar (entre dos opciones dadas por usted)

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